Correspondencias

septiembre 22, 2009

Octubre 1, 1982

Archivado en: Uncategorized — jlborges @ 1:30 pm

El poniente en la llanura. Yo, el exponente, a eso he vuelto, a verlo por última vez, porque (está de más el “porque”) creía que iba a morir (está de más el “creía”) (y también el “que”). Iba. Y venía: a morir, ¡pero!, si tomamos la muerte, en fin, digamos, como una pizza, cortable en un número indeterminado aunque no infinito de porciones,

y si

el par-pareja amor / muerte

tiene alguna aceituna de verdad

¿entonces? — entonces: mordí esa miga, amiga mía, y (entonces) Cupido fecundó mi lengua, y ahora hablo

Se me rompe el corazón:

yo vine a la argentina para enamorarme de vos

recóndita

definitivamente

querida mía

[...]

¡que me cuelguen! Quiero verte en Barcelona, quiero reunirme con vos. Tengo un plan maravilloso: cagarme en todo. Reír (ya lo estoy haciendo). Me he curado.

[Carta a Hanna Muck]
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