Correspondencias

septiembre 28, 2009

Junio 7, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 7:43 pm

Lo de Germán ocurrió el primer día, al bajar yo del avión. Me invitó a cenar y se emborrachó. Yo no me di cuenta de su “pérdida de la razón”. Como estoy (mal)acostumbrado a ser yo el beodo, no tuve la calidad suficiente para comprender que Germán, más que emborracharse, se había intoxicado. Me golpeó sin aviso y, se supone, adrede, en la cara; yo le avisé que iba a defenderme, y en el trámite terrorífico de querer contener su avalancha de golpes, sin querer le rompí un brazo (como me enteré días después, y entonces comprendí por qué no quería verme: para mí no pasaba la cosa de un incidente de borrachos). Pero nadie va a creerme este “sin querer”.

[Carta a César Aira]

septiembre 27, 2009

El acento

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 7:41 pm

Era mediodía cuando entré al negocio, en busca del bolígrafo. Prepararían una olla podrida, o guiso de panderetea y castañuelas al bacalao, por el hedor que venía de la trastienda. Yo me había tomado algunas copas y, por mi modo de vestir, seguro que nadie me acusa de ser Jefe de compras de Olivetti. La catanabos ya me miró mal cuando entré. Culona, jeta cuadrada, tobillos sin dibujar, bajita (bajuna), típica, en fin. Diálogo:

—Buenos días, señora. Quisiera un bolígrafo común, punta gruesa, tinta negra…

—¿Uno solo? —me cortó. Como avisé, yo me había tomado algunas copas. Pero no fue eso. Sino la pronunciación, la pronunciación de la catapijas. Al llegar a esta inmunda ciudad, creí que pronunciaban así para fingir desconocimiento del español, por parecerles esta ignorancia un refinamiento digno de ellos. Qué ingenuo soy. Después me explicaron. Lo que les va a estos burros es jugar al acento extranjero: alemán o inglés, tal es el orden de sus preferencias.

[1985, Teatro Proletario de Cámara]

septiembre 26, 2009

Marzo 15, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 7:40 pm

Ameno César: He pasado una noche excelente releyendo Ema, y esta vez ha sido una lectura moral. Si yo pudiera imitar a tus otarias, a tus cautivas, a la indiferencia del Pumper Nic (de Flores), a tu frontera y su economía poética… si todos pudiéramos imitarla.

[Carta a César Aira]

septiembre 25, 2009

Julio 7, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 3:38 pm

La frivolidad triunfa, impera el desentenderse. Aquí es un viva la Goya (la “argoya”; todavía están en eso), cuando les bastaría mirar un cuadro —fusilamiento de (Goya) para entender —perdón: comprender— que en los barcos de la Royal Navy no “acampa” Shakespeare sino Leopold Galtieri and wife, Mrs. Galtier née Thatcher. Es un matrimonio, un topetazo en Espejo —pero éste resistirá— calcado del encuentro “oceánico” de Gombrowicz con Gombrowicz al final de su exilio argentino: lo narra en el fragmento de su Diario publicado por Sudamericana. En fin, Trasatlántico: en fin, aquí las cosas están tan borregas desde el punto de vista de un pensamiento, que hasta yo razono mal(vino). “Kelpers del mundo, uníos”, ¡vale!, ¡olé!; son “goyegos”.

Pero no es un matrimonio, no es un topacio, un topetazo en espejo (salvo por el lado del devenir-loco de Alicia); es, con rima, las dos cosas a la ¿ves? —un casamiento hegeliano (abolición del amor por el estruendo de las bodas campanas, una bad-síntesis, bah-síntesis, bah, las únicas que existen: pero lo que ocurre es que son las únicas, y existen; y tampoco una “una elección narcisística del objeto” especialmente escandalosa). Es… es el Amor, vicioso como siempre. Es… es la Poesía, “orbicular y perfecta”. Ganarán Jekyll y Hyde, territorializados en el Aleph. La incivil junta argentina (“heredera de la filosofía alemana”), ganará, así como ganará miss, la señorita Thatcher, virgen hasta hace poco, graciosamente virgen hasta que se convirtió en Esposa de Roma y en hija (“hija de su hijo”), en hija dilecta o predilecta de la Iglesia: van rápido, ahora, los trámites notariales, y Dios se ha casado salteándose SALT el paso sartreano del compromiso.

[Carta a César Aira]

septiembre 24, 2009

Historia Clínica nº 61008

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 7:37 pm

Lamborghini, Osvaldo

Paciente de 42 años que ingresó a este hospital el 14/7/82 por guardia con cuadro de abdomen agudo.

Antecedentes: Hepatitis viral aguda en 1976. Etilista importante con períodos de remisión dependiendo de ciclos depresivos. Fumador de hasta 50 cigarrillos por día. Sometido a importantes factores de stress, personalidad ciclotímica donde dominan los cuadros depresivos de gran jerarquía.

Antecedentes de Enf. Actual: Cinco meses antes de su consulta en este Hospital, se le diagnosticó úlcera duodenal endoscópicamente (en España). Medicado con dieta y cimetidina, no cumplió el tratamiento y continuó con excesos en cuanto a etilismo y tabaquismo. Refiere episodios de dolor epigástrico transfictivo con referencia del dolor a dorso y acidez.

Enf. actual: Concurre a la guardia con cuadro de 48 hs. de evolución de dolor epigástrico punzante, que se irradia hacia columna dorsal. Dolor de comienzo brusco, en puñalada, sobre una base de dolor menos intenso de igual localización, que había comenzado varios días antes. Sudoroso, shockeado, en muy mal estado general, mal nutrido y peor hidratado, con melena, impresiona como séptico. Abdomen en tabla. rx: neumoperitoneo gigante con dos niveles líquidos en ambos sulfrénicos, fuera de la luz intestinal. Laboratorio: Anemia-Leucocitosis-Acidosis.

Dr. Javier Elizondo

Hospital “Dr. Cosme Argerich”

septiembre 23, 2009

Septiembre 14, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 7:34 pm

Aunque estoy viejo y valetudinario, soy un buen muchacho, y hasta me atrevería a afirmar que bastante inteligente. Anoche, al acostarme, tuve esta revelación; comprendí entonces que había llegado el momento de escribirte. El bienestar llega, está llegando, invernalmente en primavera; me ahorco en mi bufanda y salgo a mirar el mar; buen apetito y orgías de televisión. No debo inquietarme, “No debes inquietarte”, le digo a mi alma. Al fin y al cabo mi deseo apuntó siempre a las buenas causas, como el stalinismo, el nazismo (tema eterno, pretexto del amor), el galtierismo invasor de las islas, la economía “final” de Martínez de Hoz y el voto cantado, es decir, el arte de vanguardia, esa ingenuidad de las alturas. Caro César, sólo la contrafobia puede armarme caballero.

¡Que nunca haya tenido un pensamiento “serio”! ¿Tendré que convertirme en un sabio? Tengo las pistas: Irigoyen, Macedonio, Perón, artífices del zen criollo. La guitarra en el ropero todavía está colgada. Me parece que a esos tres les costaba dar el paso de guitarra a música. Entonces se dedicaron a la política chistosa. El tiempo de fumar un cigarrillo y tomar unos mates. Que fue todo el tiempo.

Estoy contento como un Lamborghini en la indigencia, en la mendicidad. Estoy en el portal de tu profética confusión de lectura. Perfecto. Es el amable Sebregondi quien merece lo mejor: la poesía, el lujo y el tin tin del oro.

[Carta a César Aira]

septiembre 22, 2009

Octubre 1, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 1:30 pm

El poniente en la llanura. Yo, el exponente, a eso he vuelto, a verlo por última vez, porque (está de más el “porque”) creía que iba a morir (está de más el “creía”) (y también el “que”). Iba. Y venía: a morir, ¡pero!, si tomamos la muerte, en fin, digamos, como una pizza, cortable en un número indeterminado aunque no infinito de porciones,

y si

el par-pareja amor / muerte

tiene alguna aceituna de verdad

¿entonces? — entonces: mordí esa miga, amiga mía, y (entonces) Cupido fecundó mi lengua, y ahora hablo

Se me rompe el corazón:

yo vine a la argentina para enamorarme de vos

recóndita

definitivamente

querida mía

[…]

¡que me cuelguen! Quiero verte en Barcelona, quiero reunirme con vos. Tengo un plan maravilloso: cagarme en todo. Reír (ya lo estoy haciendo). Me he curado.

[Carta a Hanna Muck]

septiembre 21, 2009

Noviembre 9, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 3:29 pm

Te amo, Hanna, el correo es una interferencia, tenés razón, y también se interpone el bolígrafo, el dedo, el papel —la nube que pasa y hasta la mar en coche—. Quiero estar con vos en la calle Berna, quiero suprimir las interferencias, esas que tal vez por imbecilidad (o por una rasgo de “humor negro”) llamamos “prácticas”. Te ruego —como corresponde: de rodillas— que no me obligues a prometerte que “no sufriré más”. Porque no dudaría en prometértelo (inmoralidad básica del amor).

[…]

¿Qué esperás, Hanna? ¿De qué te sirvo aquí? Mandame el billete y el dinero (poco) para llegar hasta Berna 40, entresuelo 5. Te beso profundamente. Ya estamos juntos y nos queremos.

[Carta a Hanna Muck]

septiembre 20, 2009

Diciembre 12, 1982

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 2:27 pm

César querido: Mi teléfono, imposible. Parto el 24 para Barcemaradona. Ya hablé con Hanna, que me espera emocionadísima. Mis finanzas: Marcelo Uzal recibirá aquí, para Oswaldito, 300 millones viejos todos los meses, alrededor del día (de los días) 28. Ahora necesito un poco para la partida y la llegada. Vos me hablaste de la posibilidad de conseguir 200 palos. ¿Podrías adelantármelos hasta que Uzal cobre el giro y te los devuelva? Me harías un favor “glandísimo”. Aparte, hay muchos apartes, sobre todo literarios y tema novela (quiero llevar dos Emas, además, y dos Moreiras). ¡Empecé dos novelas más! Tu ejemplo cunde. Te espero mañana en el hotel a las 10 de la mañana (San Juan 844, hab. 6). Te esperaré impacientemente. Un abrazo.

[Carta a César Aira]

septiembre 19, 2009

Febrero 21, 1983

Filed under: Uncategorized — jlborges @ 7:25 pm

Aquí te mando, querido César, una perlita faulkneriana que por alguna razón relaciono con Los Maestros Pensadores: “Quizás muramos en ese instante en que nos damos cuenta, en que admitimos que el mal tiene una estructura lógica” (Santuario). Nieva y nieva, y hay niebla, fenómeno raro en Barcelona, y más raro aún en mi vida. En el jardín situado enfrente de la calle Berna los árboles están blancos. Los pájaros no tienen qué comer. Los autos con sus parabrisas y ventanillas tapiados por la nieve, pacientemente aparcados, constituyen un espectáculo hermoso. Los niños emprenden sus refriegas “con bolas”, chillan y lo arruinan todo.

[Carta a César Aira]
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